¡Momentos...!

un escenario en permanente búsqueda para recordar, para crecer, para soñar, para compartir y para seguir...

enero 10, 2010

Horizonte


Mi contemporaneidad raya junto a un pasado transcurrido hace una decena de años.
Encuentros que hoy y siempre me habitan con infinita "saudade" y que mi inconsciente en una tarea fiel, renueva cada noche en mis sueños.

Estas ahí "A" y me alegra infinitamente que así sea...

noviembre 12, 2008

De la certeza a las sin certezas


Lo más importante es poner el corazón en el camino. La propia certeza ¡sin certeza! es la que cuenta…

Creemos vivir en la estática de un mundo inamovible poblado de horarios, acontecimientos y rutinas. Como en una burla sarcástica a la idea del eterno retorno, pero infortunadamente no en el eterno retorno del trascendental postulado filosófico, sino en uno inundado de tedio que nos sumerge de manera pasmosa en algo que erróneamente suele confundirse con tranquilidad.

De repente todo se mueve y en sólo tres segundos uno se da cuenta de que algo ha cambiado de manera contundente y tal vez para siempre. El ser que sentimos dentro se agita de manera feroz y como si descubriésemos la rueda nos asombramos del mundo que se abre ante nuestros ojos. Se mueve nuestro punto de encaje y aunque es algo que nos maravilla, nos excita y nos emociona en sumo grado, luchamos hasta la muerte por acallarlo, por responder con inercia y volver a nuestro destino normal.

Nada es igual y se pierde el camino. Como si se hubiese dado vueltas en lo profundo de un bosque con un sol de medio día en el único claro de la espesura. Estás ahí parado y tu vida se detiene, se suspende... Tu emoción al tope de la incertidumbre, respira congelada e incierta… Te suceden días, noches, horas, minutos, segundos y toda una eternidad de divagación. Dos segundos son ahora toda una vida.

Vuelves una y otra vez, tu memoria repasa tus sentimientos, tus pensamientos, tus anhelos, tus expectativas y sin darte cuenta descubres que incluso eso que en este momento derrumba tus paredes no importa en absoluto.

Parece definitivo el hecho de que algo te ha cambiado. Ya no importan tu pasado o tu futuro. Quién crees ser o quién quisieras ser. Sabes que en el fondo sólo importa esta sensación imparable de rebotar y reventar. Te concentras en cada sensación y te dedicas a descubrir una a una las células de tu cuerpo que se expanden, estallan y se transforman. La epifanía invade cada palmo de tus sentidos y te encuentras en un laberinto de incertidumbre del que además no quieres escapar, pero en el que sientes la adrenalina de sentirte atrapado.

Al principio lo ignoras y aunque sabes que está allí, tratas de jugar en el fuego vivo de la seducción sin quemarte. Te das cuenta de que estás ardiendo en llamas y tú eres la llama. Te resistes en una fiera batalla. Desistes de luchar por entregarte y ardes en el tormento de tu sin certeza.

Poco a poco ella se vuelve tu mejor amiga, la acoges y te vuelves una sola con ella. Te das cuenta de que te cobija y que las dos ahora son una sola carne. Ella habita en ti y tú la habitas a ella en ese segundo para siempre... Para siempre en un segundo.