
Al más cálido de los Espíritus.
A aquel que nunca me cuestionó o limitó,
A aquel que compartió conmigo su sentido del espacio y del tiempo mágicos;
Al más maravilloso maestro,
A la profundidad de sus palabras; a la inmensidad de su memoria...
Su recuerdo yace siempre como la parte más hermosa y sublime de mi.