Crecí con los Thundercats, con Leono, con Cheetara, Tigro, Bengalí, Pantro, Snarf y en especial, con el anhelo y la certeza de poder tener algún día la Espada de Thundera para exclamar como Leono, el líder de los Felinos Cósmicos, “ESPADA DEL AUGURIO, QUIERO VER MÁS ALLÁ DE LO EVIDENTE”, segura de que cuando fuera grande, todos los misterios del mundo estarían develados para mí.
Sin quererlo lo olvidé durante muchos años, no a los Thundercants pero si al deseo de tener la maravillosa Espada del Augurio, y el tema salió a flote en una clase de mi maestría en el preciso momento, que refiriéndose a las obras de ciertos grandes pensadores, una de las profesoras decía: “hay que develar lo que está escrito entre líneas, hay que sospechar de lo que dicen los autores, por qué lo dicen, cómo lo dijeron, desde dónde lo dijeron, etc… Hay que ver más allá de lo evidente”. Para mí en esta última frase el mundo se detuvo un instante y por arte de magia, viaje a mi niñez para redescubrir a mis héroes y la tan anhelada Espada del Augurio.
Me pareció profético el hecho de recordarlo y olvidando por segundos el escenario donde me encontraba, sin ningún reparo exclamé con voz alta y entusiasmada “Necesitamos la Espada del Augurio”, la profesora y mis compañeros me miraron con desparpajo como queriendo decir ¿qué le pasa, de qué está hablando?
Viendo a casi todos con el entrecejo algo fruncido, me sentí en la obligación de explicar mi arrebato “¿No conocen la Espada del Augurio? ¿Alguna vez se vieron los Thundercats?” a lo que algunos por grandes (mayores a 40) y otros por chiquitos (25 años) dijeron desconocer.
Dada la situación y ya entrada en el tema les conté los detalles de cómo yo moría por los Thundercats a mis 8 años y de qué manera contundente, había sido para mí la develación entre el bien y el mal (el mal gracias a Mumm-Ra, el inmortal), de cómo descubrí la existencia de la maravillosa Espada del Augurio y del ojo de Thundera (fuente de poder de la espada).
En dicha conversación, salió además a relucir mi mamá, dado que junto con mi querida Espada, recordé como ella se preocupaba porque yo prefería ver “muñequitos” a tener que hacer las tareas. En tono de regaño decía: “Siga… siga pegada a los muñequitos y verá que no va a llegar a ninguna parte… Eso le va a decir a los profesores cuando le pregunten por las tareas, que no las hizo por esta pegada al televisor toda la tarde...”
Lo que aumentó mi sorpresa con la irrupción de la Espada en mi clase, luego de más de 20 años de haber soñado con tenerla, fue el hecho adicional de reconocer que por alguna extraña razón (o intuición, aunque no signifiquen lo mismo), mi mamá sabía (o suponía) que dado que no terminaba las tareas, debería ser conocido por los profesores el motivo, razón o circunstancia... y así tendría que ser, muchos años después…
No sé si fue el hecho de conocer más allá de lo evidente, gracias a la Espada, o la preocupación de mi mamá, pero la cuestión fue que finalmente la profe, pese a la rigurosidad académica del tema que estábamos trabajando, dijo que le parecía una bella historia y que debería escribirla en algún lado… Los compañeros rieron y dijeron algo así como: “póngase pues seria y póngale fundamento a la clase”.
Lo peculiar del caso y que no se esperaría mi mamá, es que después de tanto tiempo, yo ande nuevamente entusiasmada con la Espada del Augurio de los Thundercats, con deseos de volver a ver la serie, y que alentada por la mención de mi profesora de escribir el asunto, yo, ni corta ni perezosa, este fin de semana estoy aquí escribiendo esta nota en vez de preparar el ensayo y la exposición que tengo para el martes y jueves de la semana que viene, sobre Nietzsche, Marx y Foucault.
Ojalá que la Espada del Augurio sea mi fuente de poder… porque sinó, como decía mi mamá, no voy a llegar ningún lado…
A la profesora de la clase de Epistemología de las Ciencias Sociales
A Julián, por recordarme escribir sobre los Thundercats mientras chateábamos….
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1 comentario:
El comienzo augura un desarrollo interesante, quedo a la expectativa.
Cecilia
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